El Crucifijo
de "San Damián ", que tiene los típicos
tratos bizantinos, es un cuadro del siglo XII, de un anonimo pintor
de la Umbria; refiere Paul Sabatier. "la imagen del Cristo
está muy lejos de semejar al Cristo doloroso que los artistas
desde el siglo XIII representerían después. Tiene
una expresión indefinida de calme y dulzura; en lugar de
cerrar las pálpebras y abandonarse para siempre bajo el
peso de sus dolores, él mira, olvida a sí mismo,
y la mirada, pura y transparente, no dice: 'Estoy sufriendo',
sino: 'Venid hacia mí'".
El lienzo, sobre que se pintó el icón, esta encolado
sobre una lista de nuez alta 190 centímetros, ancha 120
centímetros y espesa 12 centímetros. Se hallaba
en la derruida iglesia de San Damián, cuando, en el otoño
de 1205, Francisco, que la "gracia" había ya
alcanzado, entrado en el oratorio, "empezó a orar
ardentemiente ante la imagen del Crucifijo" (Leyenda de los
tres compañeros, cap. V, n.13). Y rezó: " Altísimo
glorioso Señor/ ilumina las tinieblas de mi corazón./
Y dame una fe justa,/esperanza cierta y caridad perfecta,/ juicio
y sabiduría, / Señor,/ que yo ejecute tu santo y
verdadero mandamiento. Amen". Y el crucifijo " le habló
con una bondad conmovedora: 'Francisco,¿ no vees que mi
casa está hundiendose? Ve entonces y restaurala por mí'.
Temblando y asombrado, el joven contestó: 'Lo haré
de buena gana, Señor' Pero él no entendió:
pensaba que se trataba de aquella iglesia que, por su antigüedad,
amenazaba un próximo derrumbamiento. Gracias a aquellas
palabras del Cristo el se volvió inmensamente alegre y
radioso; sintió en su alma que verdaderamente era el Ccrucifijo
que le había dirigido el mensaje. Salido de la iglesia,
encontrò al sacerdote que estaba sentado allí cerca,
y metiendo las manos en la bolsa, le ofreció dinero diciendo:
'Señor, te ruego que compres óleo para que arda
una lámpara delante aquel Crucifijo. Cuando habrás
terminado este dinero, te traeré otro, según las
necesitades'" (Leyenda de los tres compañeros, cap.V,
n.13).
Cuando, en 1257, las Clarisas dejaron el "locus"
de San Damián, para alcanzar la iglesia de San Jorge,
tomaron consigo el Crucifijo.
Actualmente la preciosa reliquia es "celosamente"
conservada en la Basílica de Santa Clara.
LA FIGURA DEL CRISTO
La figura central del icón es, naturalmente, Cristo,
que efunde luz a la composición pictórica entera:
"Yo soy la luz del mundo; quien me sigue, no andará
en las tinieblas, pero habrá la luz de la vida"
(Juan 8, 12). Jesus está de pie, vivo, no enclavado en
la cruz. Sus ojos están abiertos, como si mirasen "aquel"
Mundo, que, en virtud de su sacrificio extremo, alcanzó
a salvar. El lleva un simple velo. Su pecho, su gola, su cuello
son muy pronunciados, casi como indicasen el hálito del
Espiritu Santo sobre sus discípulos (Juan 20,22), y sobre
todos los que se prostran- y se prostarán- en su presencia.
Detrás de sus brazos tendidos, de cuyas manos sale un
arroyuelo de sangre, en el rectangulo negro, hay la representación
de su sepulcro vacío.
EL MEDALLÓN Y LA INSCRIPCIÓN
Sobre al Cristo, hay un cerco rojo, en cuyo interno es representada
la
"Ascensión": Cristo parece salir del cerco;
en su mano izquierda, come un cetro real, apreta una cruz de
oro. Sus ropas son doradas como símbolos de la victoria;
su banda roja subraya su dominioy su soberanía. Alrededor
hay los Angeles que lo acogen en el Cielo.
Abajo hay la dicción, con abreviaduras: IHS NAZARE REX
IUDERUM: JESUS NAZARENO REY DE LOS JUDÍOS.
LA MANO DEL PADRE
Al
interno del semicírculo che está encima del icón,
hay la mano derecha del Altísimo, que, con dos dedos
tendidos, imparte la bendición, en virtude de los meritos
de la Pasión de su Hijo.
LA VID MÍSTICA
Alrededor de la Cruz hay varios rollos caligráficos,
en los cuales es posible individuar la Vid Mística: "Yo
soy la vid, vosotros los vástagos ...." (Juan 15,
1-8); ellos recuerdan las palabras de Jesús: "Este
es mi mandamiento: que os améis uno a otro como yo os
amé. Nadie tiene un amor más grande que éste:
dar su vida para sus amigos". (Juan 15, 12-14).
A la base de la Cruz, se puede mirar una sección de la
roca: es el símbolo de Pedro, primer jefe de la Iglesia.
Las conchas, al contrario, son el símbolo de la eternidad.
MARÍA Y JUAN
(a la derecha de Jesús)
María y Juan están uno cerca del otro, a la derecha
de Jesús (Juan
19,26). La capa de María es blanca: símbolo de
victoria (Rev. 3,5), purificación (Rev. 7, 14) y benevolencia
(Rev. 19,8). Las gemas en la capa recuerdan las gracias del
Espiritu Santo. El rojo obscuro llevado bajo la capa es el símbolo
del amor, mientras que el vestido es de púrpura, color
que es el símbolo de la Árca de la Alianza (Ex.
26, 1-4). La mano izquierda de María apoya en su mejilla,
como para indicar su amor para Juan; su mano derecha indica
Juan; mientras que sus ojos, en los cuales se transparenta una
ternura indecible, parecen proclamar su aceptación a
la invitación de Cristo: "¡Mujer, hé
aquí a tu hijo!" (Juan 19,26). Juan, casi alacanzado
por la sangre que sale de la herida al costado de Jesús,
lleva una capa rosa: símbolo de sabiduría eterna;
su túnica es blanca: símbolo de pureza. Su posición
es entre Jesús y María, porque él es el
discípulo querido por ambos:"¡Mujer, hé
aquí a tu hijo!" después dijo al discípulo
(Juan): '¡Hé aquí a tu madre!' y desde entonces
el discípulo la acogió en su casa" (Juan
19, 26-27).
OTRAS FIGURAS MAYORES
(a la izquierda de Jesús)
María Magdalena: es una figura muy particular,
en cuanto cercana de Cristo; su mano se apoya en el mentón,
como para indicar un secreto confiado; lleva un vestido de color
escarlata: color del amor; su capa, azul, intensifica este sublime
sentimiento.
María de Cleopa: está cerca de la Magdalena.
La tradición quiere que sea la madre de Jaime. Lleva
vestidos de un color de tierra: símbolo de humildad;
su capa, verde claro, es el símbolo de la esperanza.
Su admiración para Jesús, parece ser indicada
por el gesto de su mano derecha.
El Centurión de Cafárnao: está
cerca de María de Cleopa. El, en su mano izquierda, tiene
un pedazo de madera, que indicaría la construcción
de la sinagoga (Lc. 7,1-10). El niño detrás de
su espalda, es su hijo, curado por milagro por Jesús.
Las tres cabezas detrás del niño muesrtan "él
y su familia" (Juan 4, 45-54). El pulgar y los dos dedos
cerrados del Centurión significan: la Trinidad, mientrs
sus dedos cerrados representan el misterio escondido de las
dos naturas de Jesús el Cristo: "¡Verdaderamente
este hombre era el Hijo de Dios!" (Mc. 15,39).
FIGURAS MENORES
Longinus: es la figura minuta cerca de la Virgen María.
El es el soldado romano que, con una lanza, traspasó
el costado de Jesús (Juan 19,33-34).
Esteban: es la pequeña figura cerca del Centurión.
Esteban sería el soldado que ofreció a Jesús
una esponja empapada con el vinagre, después que éste
gritó: "Tengo sed" (Juan 19, 28-30).
Los
Santos desconocidos: en fondo al icón, se individuan
las figuras de seis Santos; los eruditos piensan que se trata
de los Santos: Damián Rufino, Miguel, Juan Bautista,
Pedro y Pablo, todos patrones de las iglesias en los alrededores
de Asís. Los daños sufridos por la imagen no permiten,
desdichadamente, una identificación precisa
Los ángeles que dicuten: bajo las manos traspasadas
de Jesús, hay dos grupos de ángeles, que, según
los expertos, estarían discutiendo animadamente
sobre el misterio revelado: "Dios en efecto ha tan amado
el mundo que El dio a su Hijo unigénito, para que quiequiera
crea en El no muera, mas haya la vida eterna" (Juan 3,
16).
El sepulcro: como ya referido, detrás de Cristo
hay el sepulcro abierto. Cristo es vivo. El
está de pie sobre el sepulcro.¡ El rojo del amor
supera el negro de la muerte! Los gestos de los Santos desconocidos
y Sus manos indican la Fe. Los dos Santos desconocidos podrían
ser Pedro y Juan delante del Su sepulcro vacío (Juan
20, 3-9).
El Gallo: en primer lugar, la inclusión del gallo
(a la izquierda de la pierna de Jesús) recuerda la denegación
de Pedro, que lloró amargamente porque había traicionado
a su Maestro. En segundo lugar, el gallo podría ser el
símbolo de la proclamación de la nueva alba del
Cristo resucitado (Lc.24).
La forma de la Cruz: la forma de la Cruz es particular para
permitir al artista umbro de incluir todos los que particiaron
al drama de la Pasión. A la derecha de la Cruz hay el
buen ladrón, llamado tradicionalmente Dismas, de quien
Jesús dijo que sería con El en el Reino de los
Cielos; a la izquierda hay en vez el ladrón malvado.
Números
En el icón se cuentan 33 figuras: 1 figura
de Cristo, i mano del Padre, 5 figuras mayores, 2 figuras más
pequeñas, 14 ángeles, 2 figuras desconocidas cerca
de las manos de Jesús, 1 niño pequeño,
6 figuras desconocidas en fondo a la Cruz y un gallo. Se cuentan
además, 33 clavos a lo largo de los marcos apenas dentro
de las conchas, y 7 alrededor de la auréola.
Paolo Rossi
paolorossi62@libero.it
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